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Hermandad de Trabajadores de Servicios Sociales

En Demanda de:
Aumento Salarial.
Reconocimiento de la antiguedad al determinar la retribución
Ambientación adecuada y correcta de las oficinas, la estación de Trabajo y el equipo.


Unete a la Hermandad de Trabajadores de Servicios Sociales, tu Alternativa para luchar por un mejor servicio público y mejores condiciones de trabajo.

¡Demuestra tu apoyo al sindicalismo militante puertorriqueño!
¡Dile NO a la ley 45 y al anexionismo sindical!

ULTIMA NOTICIA!!!! VICTORIA DE LA HERMANDAD EN LA LUCHA CONTRA LA LEY 45!!!
LA HTSS PREVALECIO EN LAS ELECCIONES EFECTUADAS EN EL DEPARTAMENTO DE LA FAMILIA DURANTE LOS DIAS 7-9 DE DICIEMBRE DE 1999.
POR ENCIMA DE LA MILLONARIA INVERSION REALIZADA POR LOS DEFENSORES DE LA NEFASTA LEY 45 CON LA INTENCION DE TOMAR A LOS TRABAJADORES COMO UN MERCADO DE CUOTAS, LA HERMANDAD DEFENDIO EXITOSAMENTE A LOS TRABAJADORES. FELICIDADES A TODOS LOS TRABAJADORES QUE SUPIERON TOMAR LA DECISION CORRECTA: VERGUENZA Y PRINCIPIOS CONTRA EL DINERO DE LOS MERCADERES DEL FALSO SINDICALISMO.

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La ley 45, la AFL-CIO y la estadidad

Por Luis Pedraza Leduc

Los grupos sindicales que han decidido auspiciar la ley 45, Ley de Relaciones del Trabajo en el Servicio Público, insisten en llamarla ley de "sindicación". De tanto repetir el nombre, han logrado confundir a más de uno. Es importante destacar que en el proceso de aprobar esta legislación la gran mayoría de los deponentes reconocieron que dicha ley era contraria a los objetivos y propósitos legítimos de los trabajadores. Se reconoció qué las limitaciones, prohibiciones y limitaciones en la ley negaban el derecho al cual se aspiraba.

Sólo cuatro (4) sindicatos afiliados a la AFL-CIO, al deponer en la legislatura reconocieron su disponibilidad de aceptar la legislación antiobrera que los legisladores aprobaron. Estos son la American Federation of State, County and Municipal Employees (AFSCME), Federación Central de Trabajadores (UFCW), Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SEIU), y la Unión Nacional de Trabajadores de la Salud (UNTS, SEIU). Al aprobarse la ley en febrero de 1998, se unieron a esta alianza la Federación de Maestros (AFT) y la United Auto Workers. Debemos resaltar que ningún sindicato en Puerto Rico, incluso afiliados a la AFL-CIO, que operan bajo disposiciones de la ley 130 o de la ley federal conocida como ley,Taft-Hartley, aceptan las condiciones de la ley 45 para los trabajadores que representan.

Tratar de imponer la ley 45 a los empleados universitarios provocó una huelga en la UPR en diciembre de 1998. La UGT negocia actualmente el convenio colectivo en WIPR donde el patrono pretende extender la ley 45 a estos trabajadores. La unión se opone tajantemente a esta posición patronal que existe por el hecho de haberse aprobado esta ley. Aun cuando es clara la negativa de la mayoría del movimiento sindical a reconocer como satisfactoria esta ley, un grupo de sindicatos, liderados por dirigentes del sector específico de la AFL-CIO identificado previamente, insisten en promover los alcances de la ley. En su propaganda prometen negociar el mejor convenio, practican abiertamente la piratería sindical, no reconocen la existencia de movimiento sindical si no se está afiliado a la AFL-CIO e insisten en que la ley 45 es la sindicación.

Este grupo de dirigentes no son los compañeros que tras años de críticas serias a la AFL-CIO, lucharon por democratizar a estos mismos sindicatos y fueron ganando respeto y poder tanto ante el sindicato internacional como ante el movimiento, sindical independiente en Puerto Rico. Hablamos de un liderato recién llegado a la dirección de la Federación del Trabajo AFL-CIO y que sólo tiene un proyecto multimillonario en mente, la Iey 45. Los sindicatos representados por estos líderes, apoyados económicamente por su oficina central en Wáshington, declararon que la AFL-CIO en Puerto Rico ha cambiado. Al intentar superar la mala fama de uniones chupa cuotas, y patronales, argumentan que la AFL-CIO cambió por el hecho de tener presidentes puertorriqueños y haber izado la bandera de Puerto Rico en su sede en Wáshington.

La experiencia y hechos recientes demuestran lo contrario. Primero, para estos mega-sindicatos Puerto Rico es un mercado a capturar. Por lo tanto, invierten millones de dólares para comprar conciencias mediante propaganda y empleos. Segundo, estos sindicatos no practican la democracia sindical. Aquellos compañeros que creyeron que afiliados a estos sindicatos fortalecen su organización descubrieron que tal relación les quitó poder decisional y que los problemas reales no eran la prioridad. Que al contrario, lo importante es buscar firmas de endoso para radicar una petición de elección bajo la ley 45. Este es el caso de trabajadores afiliados a la Hermandad de Empleados de Hacienda, Hermandad de Empleados del Departamento del Trabajo, los empleados clasificados de Educación, los trabajadores de Recursos Naturales, los afiliados a Servidores Públicos Unidos (AFSCME) y a la UAW en el Departamento de la Familia y los trabajadores que aspiraron a dirigir la Unión Nacional de Trabajadores de la Salud, UNTS, en el Departamento de Salud. En tercer lugar, el funcionamiento interno de estos sindicatos es similar a un centro de trabajo hostil y de explotación. Algunos empleados de estos sindicatos han tenido que radicar querellas u organizar uniones dentro de la unión alegando que su patrono/unión no garantiza participación y que sus condiciones de trabajo deben ser negociadas. Este estilo de dirección atenta contra el compromiso que debe tener el sindicato con los trabajadores.

Si usted pone su representación sindical en manos de un sindicato burocratizado, con un marcado interés económico y en total alianza con el patrono, entonces la función de representarlo mediante una ley que prohíbe negociar asuntos fundamentales (tales como la subcontratación, clasificación de puestos, ascensos, traslados, retención de personal, aportación patronal al plan médico, condiciones del sistema de retiro y disposiciones sobre compensación extraordinaria y normas de  productividad) está amenazada.

Aún así, compañeros y sectores políticos importantes para el movimiento sindical sostienen que la ley 45 es un paso de avance. Esperan que el alegado poderío de los sindicatos de la AFL-CIO logre enmiendas a la ley 45. Nosotros preguntamos, ¿qué enmienda pro-obrera ha logrado la AFL-CIO a la ley Taft-Hartley desde su aprobación en 1947? El hecho verdadero es ninguna. Y más aún, los sindicatos de la AFL-CIO no han podido detener el avance patronal y los cambios económicos que desplazan trabajadores e industrias. Ante la pérdida de matrícula y poder, la AFL-CIO en Estados Unidos decide buscar otros "mercados" de empleados. Es así que redescubren a Puerto Rico y a los empleados públicos.

Varias cosas deben quedar claras. La ley 45 no es sindicación y la AFL-CIO en Estados Unidos no ha cambiado. Su estructura de poder sigue intacta. Lo que ofrecen a los empleados públicos es un contrato de servicio, no de representación adecuada y menos de poder y participación. Incluso, su influencia en las esferas políticas va desde el cabildeo económico hasta la manipulación. No hay respeto a la verdad, creen que el dinero todo lo compra.

Esta crítica a dirigentes nuevos en la AFL-CIO de Puerto Rico no debe ser tomada como una guerra santa en contra de la AFL-CIO. En todos lugares existen malas prácticas y fallas. Nuestra organización se desafilió de la Central Puertorriqueña de Trabajadores, CPT, debido a experiencias negativas, por falta de democracia en sus procesos.

Lo que no podemos dejar pasar hoy por alto es que confundamos el verdadero propósito de la ley 45. Esta es una ley de Pedro Rosselló en pago a la AFL-CIO por su apoyo político y económico al Proyecto Young, las presidencias de Rosselló en los foros del partido demócrata y como consecuencia, apoyo a la estadidad la cual la AFL-CIO vive todos los días. Con esta ley los empleados públicos y el pueblo puertorriqueño se asimila y se integra a los procesos políticos norteamericanos. Así Pedro Rosselló y la estadidad también ganan.


El autor es Director Ejecutivo de la Hermandad de Trabajadores de Servicios Sociales (HTSS)

Luis Pedraza Leduc-Director Ejecutivo

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Puerto Rico
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DENUNCIA- Boletín de la Hermandad de Trabajadores de Servicios Sociales.Ademas, nuestra Campaña para 1999 y la verdad acerca de la Ley 45 de Relaciones del Trabajo del Servicio Público de Puerto Rico